Irene de Grecia y Dinamarca, la discreta hermana menor de la reina Sofía, fallecida este jueves en Madrid a los 83 años, se mantuvo a su lado durante más de tres décadas y de forma muy discreta, siempre en un segundo plano, compartió con ella residencia en el Palacio de la Zarzuela en estrecha relación con la familia real.
La princesa Irene, cuyo féretro se trasladará a Grecia para su entierro en el cementerio real de Tatoi, en Atenas, dedicó gran parte de su vida a la labor humanitaria a través de la ONG Mundo en Armonía, que fundó y con la que trabajó para la mejora de colectivos desfavorecidos en España, pero también en otros países como La India o Grecia, hasta que cesó sus actividades a finales de 2023.
Los inicios de su vocación: en la India junto a su madre
Al regresar a Grecia tras la guerra, se crio en Atenas junto a sus hermanos Constantino y Sofía. Desde niña mostró un gran interés por la música y estudió piano con la prestigiosa concertista Gina Bachauer. Más tarde se formó en el internado Schule Schloss Salem, en Alemania, el mismo donde estudió su hermana, y donde obtuvo el Bachillerato Internacional. Ambas compartían también la pasión por la arqueología.
她志业的起点:在印度与母亲相伴
战争结束后,她回到希腊,在雅典与兄弟康斯坦丁和姐姐索菲亚一同长大。伊莲娜自幼展现出对音乐的浓厚兴趣,师从著名钢琴家吉娜·芭考尔学习钢琴。随后,她进入德国萨勒姆王宫中学就读(其姐姐亦曾在此学习),并获得了国际中学毕业文凭。姐妹二人还对考古学怀有共同的热忱。
Su vida dio un giro tras la abolición de la monarquía griega en 1973. Con una marcada vocación espiritual e intelectual, Irene se trasladó a la India, donde vivió durante años en la ciudad de Madrás (actual Chennai) con su madre. Allí se sumergió en la cultura y la filosofía hindú, y desarrolló una vida discreta, alejada del protocolo, pero siempre comprometida con causas sociales.
Fiel a su vocación intelectual y espiritual, Irene se dedicó durante años a la traducción de textos filosóficos del inglés al griego y al español, especialmente en el ámbito del pensamiento hindú y budista. Aunque nunca publicó obras firmadas, compartía sus traducciones con amigos y círculos privados, y colaboró de forma no acreditada en la revisión de obras vinculadas a autores espirituales como Jiddu Krishnamurti. Esta faceta poco conocida reforzaba su perfil como mujer cultivada, reflexiva y comprometida con la dimensión ética y trascendental del ser humano.